viernes, 16 de junio de 2017

La primera ministra de Polonia rechaza acoger más inmigrantes


Polonia, inmigrantes, europa, ministra, Refugiados, La primera ministra polaca, Beata Szydlo, rechazó el miércoles, dos días después del ataque terrorista de Manchester, la posibilidad de que Polonia acogiese a más inmigrantes y se mostró muy crítica con los mandatarios de la Unión Europea.

“Polonia no cederá a ningún chantaje por parte de la Unión Europea. No vamos a participar en la locura de las élites de Bruselas”, manifestó la primera ministra polaca durante un debate en el Parlamento.

“Tengo el valor de decirle a las élites políticas europeas: “¿Por qué permites esto? ¿Por qué permites que Europa se arrodille topdos los días y tenga que llorar a sus hijos porque tú no tienen el valor de protegerla?”, dijo visiblemente emocionada.




Y es que dos ciudadanos polacos se encontraban entre las 22 víctimas mortales del atentado islamista de Manchestere, Angelika y Marcin Klis.

“Las personas inocentes mueren a manos de los terroristas. La muerte de estos dos compatriotas es una lección”, escribió Beata Szydlo en su cuenta de Twitter tras anunciarse su muerte.

La dirigente polaca acusó también a la oposición liberal de “dañar” a Polonia al aceptar y apoyar las políticas migratorias de la UE, “yendo incluso de la mano con quienes han apuntado contra Europa, contra todos nosotros”.

Desde su llegada al poder en octubre de 2015, los conservadores se niegan a aceptar el cupo de unos 7.000 inmigrantes impuesto por la Comisión Europea. Cada día que pasa se cargan de más razones para justificar su decisión, muy criticada por instituciones mundialistas y hasta un sector de la opinión pública del país.

Polonia ha recibido sin embargo el apoyo de los países pertenecientes al Grupo de Visegrad (Polonia, Hungría, República Checa y Eslovaquia), todos ellos contrarios a la política común de inmigración y a lo que consideran un “chantaje” por parte de la UE.

El presidente del Consejo Europeo, el polaco Donald Tusk, ha criticado la “insolidaria posición” de la primera ministra Beata Szydlo.